Técnicas de estudio

Técnicas de estudio

Las técnicas de estudio son las estrategias, habilidades y herramientas cognitivas que nos permiten disponer de estrategias de aprendizaje efectivas que facilitan la integración, estructuración y asimilación de nueva información.

Para estudiar, para aprender, debemos buscar información, seleccionarla y clasificarla.

El siguiente paso es almacenar toda esta información pero de forma lógica y organizada.

Porque el último paso o requerimiento que dará sentido a todo este proceso de aprendizaje es el de poder reproducir la información exacta y en el momento preciso que necesitemos.

Inicialmente establecemos una primera toma de contacto con información nueva. En definitiva las técnicas de estudio facilitan la asimilación de contenidos nuevos y su organización mental.

Otro aspecto importante es entender que el aprendizaje es un proceso estructurado en varias etapas y que éstas, deben darse en un orden concreto.

  • La primera etapa es la de la incompetencia inconsciente: la persona no es consciente todavía de su desconocimiento de la materia.
  • La segunda etapa es la de la incompetencia consciente: aquí todavía no sabemos o no dominamos la materia pero ya somos conscientes de nuestras carencias. En esta etapa surge el “querer” aprender, la motivación por descubrir.
  • La tercera etapa es la de la competencia consciente: en ella ya dominamos la materia y además somos conscientes de este dominio.
  • La cuarta y última etapa es la denominada competencia inconsciente: es cuando automatizamos el conocimiento y manejamos la materia aprendida sin esfuerzo.

En este proceso de aprendizaje atravesaremos tres estadios, necesarios para el dominio de la materia a estudiar. De manera muy resumida todo proceso de aprendizaje debe inevitablemente, recorrer estas etapas:

  • Toma de contacto con materia nueva y desconocida.
  • Procesamiento de esta materia para almacenarla de forma lógica y organizada en nuestro cerebro.
  • Revisión y fijación de conceptos para poder reproducirlos convenientemente en el momento oportuno.

No olvides sin embargo que el actor principal siempre eres tú. Considérate el protagonista y quien realmente debe involucrarse y conseguir todos y cada uno de los objetivos que te plantees. NADA NI NADIE PUEDE SUSTITUIRTE.

“Algunas personas nunca aprenden nada, porque todo lo comprenden demasiado pronto”.

Alexander Pope

Sin entrar en cuestiones semánticas, cuando hablamos de metodología o método de estudio, nos referimos al estudio mediante la utilización de técnicas y procedimientos de rigor contrastado, persiguiendo unos objetivos claramente definidos y haciendo la suficiente inversión de tiempo y esfuerzo. Todo ello de manera lógica y racional.

Dos aspectos más a considerar. En primer lugar, entender que el aprendizaje es un proceso complejo mediante el cual se adquieren conocimientos (información) y que estos conocimientos son procesados y almacenados en la memoria de forma lógica para poder ser reproducidos cuando se precise. En segundo lugar, que la organización y la planificación del material a estudiar y del tiempo disponible son dos aspectos de suma importancia en la efectividad del proceso de aprendizaje.

Para que el proceso de aprendizaje resulte efectivo es necesario que, como estudiantes…

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queramos estudiar, hayamos tomado la decisión de hacerlo nos responsabilicemos de ello. El interés y la motivación por llegar al objetivo son esenciales en esta primera fase del proceso de aprendizaje. Como estudiantes debemos asumir un rol activo, debemos tomar conciencia de que somos actores protagonistas y que el estudio conlleva un esfuerzo dirigido hacia la consecución de metas y objetivos y contribuye a obtener los mejores resultados con el menor esfuerzo; en definitiva, a ser más eficientes. La consecución de estas metas y objetivos es la recompensa a nuestro esfuerzo.

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pongamos en práctica todas las técnicas y habilidades aprendidas. Si estamos habituados a utilizar técnicas de estudio y éstas nos resultan eficaces, sigamos con ellas. Pero si todo el esfuerzo que invertimos en el estudio no da los resultados esperados, debemos analizar qué técnicas de estudio utilizamos y si es el momento de cambiarlas por otras más eficaces.

Las estrategias para lograr los objetivos y las metas propuestas son simples: autoobservación, organización, planificación, constancia y trabajo continuado. Se debe dar máxima prioridad a los factores intrínsecos; con ello se evitan las “excusas”. Los resultados que obtengamos sólo dependerán de nuestro esfuerzo y de las técnicas de estudio que utilicemos.

Aprendizaje es el proceso a través del cual se adquieren nuevas habilidades, destrezas, conocimientos, conductas o valores, como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción y la observación.

Para que este proceso de aprendizaje resulte efectivo, es preciso que como estudiante hayas tomado la decisión de estudiar y te responsabilices de ello. Tanto el interés como la motivación son esenciales en esta primera fase del proceso de aprendizaje y marcarán la diferencia entre el estudiante mediocre y el estudiante de éxito.

Debes asumir un papel activo, implicarte y estar dispuesto a realizar el esfuerzo necesario orientado a la consecución de las metas y objetivos previamente establecidos. Esto te permitirá obtener unos excelentes resultados con menor esfuerzo, es decir serás más eficiente y obtendrás la recompensa esperada.

Los factores determinantes para el aprendizaje se pueden dividir en dos grupos : los que dependen del sujeto que aprende (la inteligencia, la motivación, la participación activa, la edad y las experiencia previas) y los inherentes a las modalidades de presentación de los estímulos, es decir, se tienen modalidades favorables para el aprendizaje cuando la respuesta al estímulo va seguida de un premio o castigo, o cuando el individuo tiene conocimiento del resultado de su actividad y se siente guiado y controlado por una mano experta.

También podemos clasificarlos de la siguiente manera:

  • La concentración: Es la capacidad de la mente para controlar, dirigir y mantener la atención. Desempeña un papel muy importante en el estudio, especialmente en los procesos de lectura, escritura, razonamiento, etc. ­
  • La observación: Es concentrar la atención en un objeto de estudio con la finalidad de percibir con precisión y exactitud todos sus elementos. ­
  • La memoria: Es una actividad mental o conjunto de procesos conscientes destinados a retener, evocar y reconocer los hechos pasados, y está en relación con el interés, la atención y la adecuada operatividad de nuestro cerebro. ­
  • La motivación: Es un conjunto de fuerzas que impulsan a los individuos a alcanzar una meta, determinando sus comportamientos y sus conductas. Suelen responder a una necesidad vital de las personas.
  • Factores fisiológicos: Salud, alimentación, sueño, normas de vida. ­
  • Factores psicológicos: Relajación, ejercicios y deporte. ­
  • Factores sociológicos: El mejor estudiante no es aquel que renuncia a todo tipo de vida social, sino aquel que es capaz de hacer compatible sus estudios con cualquier tipo de distracción. ­
  • Factores comunicativos: Los elementos comunicativos que perjudican en los aprendizajes significativos son los vacíos de comprensión, el poco vocabulario (diccionario) y la poca investigación.
  • Ambiente de estudio ­
  • Iluminación ­
  • Posición del cuerpo ­
  • El tiempo: Horario de estudio (1 hora de clases = 1.5 horas de estudio).
APRENDIZAJE = CAPACIDAD INTELECTUAL + TIEMPO + PERSEVERANCIA
Cono del Aprendizaje de Edgar Dale. Modificado y Adaptado
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Las actitudes son estados emocionales que varían de acuerdo a la maduración y las experiencias previas de aprendizaje de cada persona. Esta disposición de ánimo se manifiesta exteriormente y es la forma en que comunicamos nuestro estado de ánimo a las demás personas.

Las actitudes determinan cierta predisposición para realizar una actividad. Se pueden tener diferentes actitudes frente al aprendizaje (interés, curiosidad, confianza, apertura, inseguridad, rechazo, etc.), pero sólo las actitudes positivas ayudan a aprender.

Debemos:

  • Reconocer las fortalezas y talentos propios.
  • Tener altas expectativas.
  • Encontrar sentido y utilidad a todo lo que se aprende.
  • Trabajar mentalmente con la información (hacerla propia y asumir que se puede manejar).

¿Cómo influyen las actitudes?

Las actitudes predisponen a cada persona a actuar positiva o negativamente ante diferentes estímulos o circunstancias. No son estáticas por si solas, por el contrario pueden modificarse si existe voluntad por nuestra parte.

Si emprendes con entusiasmo los estudios y los consideras interesantes y útiles para tu vida personal y laboral, con toda probabilidad estos estudios alcanzarán cotas muy positivas para ti.

Si tu actitud es generalmente positiva, concentrarás la atención en los aspectos estimulantes y satisfactorios de la actividad académica y la preparación por tu cuenta o la asistencia a una academia o centro de formación será para ti una experiencia estimulante e incitante.

Tu propia actitud hacia los estudios es un factor crucial, que determinará si haces o no el esfuerzo necesario para adquirir la perseverancia y los hábitos de estudio necesarios para obtener tu objetivo.

Es importante considerar las siguientes actitudes positivas:

  • Definir claramente metas y objetivos que se quieren lograr. ­
  • Mantener la confianza y la seguridad en sí mismo. ­
  • Darle a la educación el valor que tiene. ­
  • Valorar al profesorado, pues son guía y apoyo en todo el proceso formativo. ­
  • Interesarse en todo aquello que pueda beneficiarte en tus estudios. ­
  • No ser conformista con lo que se tiene o se necesita. ­
  • Estimular la curiosidad por investigar y conocer. ­
  • Formularte cada día esta pregunta: ¿qué he hecho hoy para mejorar mis estudios?

La constancia y trabajo diario te harán mejor estudiante y favorecerán que siempre desees cumplir los objetivos fijados.

Debes además ser flexible en la metodología de estudio que utilices, ya que si ésta no es eficaz debes adoptar modificaciones para que tus resultados sean más positivos. Para mejorar día a día debes asumir tus faltas o errores y superar tus carencias, de este modo podrás corregirlos sin demasiado esfuerzo.

Obtendrás mejores resultados cuanta más alta sea tu motivación, confiando en tus posibilidades, planificando y utilizando el mejor método de estudio que se adecue a tus posibilidades.

La memoria es la capacidad mental que posibilita a un sujeto registrar, conservar y evocar las experiencias, ya sean en forma de ideas, imágenes, acontecimientos, sentimientos, etc.

Tipos de memoria

Existen diferentes criterios para clasificar los tipos de memoria, según la duración de la información en nuestra mente, según el modo en que hemos asimilado dicha información, o según el contenido o utilización de la información.

  • Memoria sensorial: Es la información que llega al cerebro a través de los sentidos. (Por ejemplo, el sonido del claxon de un coche, o la imagen de un tren que acaba de pasar).
  • Memoria inmediata (a corto plazo): No es tan breve como la anterior, pero requiere ser transferida a instancias de mayor duración para poder ser evocada más adelante. (Por ejemplo, cuando nos dan un número de teléfono, hacemos la llamada y casi inmediatamente olvidamos ese número).
  • Memoria reciente: Su duración oscila entre unos minutos y varias semanas, y su capacidad de almacenamiento es mayor que la de la memoria inmediata. Aquí la información somos capaces de evocarla porque ha llegado de manera organizada y estructurada, con sentido.
  • Memoria remota: Al igual que en la memoria reciente, la información podemos evocarla durante mucho más tiempo, pero en este caso desde varias semanas hasta toda la vida.
  • Memoria mecánica: Se refiere a la asimilación de información de forma automática, sin entender el significado, con miras a reproducirla de manera literal sin que medie la reflexión o el análisis. Es el tipo de memorización que debemos evitar.
  • Memoria significativa: En este caso intervienen la organización y comprensión de la información que se quiere recordar, estableciendo conexiones y relaciones lógicas entre conceptos e ideas.

¿Cómo funciona la memoria?

Cuando nuestro cerebro recibe una información, ésta se almacena en nuestra memoria a corto plazo de manera automática. El riesgo que corremos es que esta información permanecerá en la memoria solamente unos segundos, a no ser que le prestemos atención.

La fórmula para pasar esta información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo será la repetición. Pero no solo eso; para memorizar deberemos trabajar tres fases:

  • Registrar
  • Retener
  • Recuperar

En primer lugar, la información que estamos recibiendo la debemos elaborar. Para ello:

  • La analizamos
  • La comprendemos
  • La relacionamos con otras ideas

Todo esto manteniendo una actitud adecuada para trabajar bien la información. Tengamos en cuenta que varios son los factores que influyen:

  • La atención. Para seleccionar unos estímulos e ignorar otros, sin interferencias.
    • Externo a la persona: el lugar de estudio ha de ser tranquilo, silencioso, sin distracciones, que facilite la concentración.
    • Interno a la persona: es importante controlar nuestras emociones (alegrías, preocupaciones…), pues pueden llegar a bloquearnos.
  • La motivación. Ilusionémonos por lo que estamos estudiando. Quizá tengamos que esforzarnos para ello, pero siempre podremos encontrar un lado positivo a cada información que tratamos de asimilar y, sin duda, eso nos ayudará a facilitar la memorización.
  • La comprensión. Si no entendemos el significado de la información, muy difícil será que podamos recordarla y reproducirla. Por ello, es fundamental trabajarla y elaborarla. La memorización literal es totalmente infructuosa y solo debemos dejarla para casos muy concretos, como una definición, una ley o una fórmula, si bien en todos los casos la comprensión será decisiva para recordar a largo plazo.
  • La organización. Sin duda, la información bien organizada es más fácil de memorizar.
  • La repetición. Si nos esforzamos por recordar y repetir con nuestras propias palabras, estaremos memorizando. Pero, por supuesto, en ningún caso nos preparemos ejercitando una repetición mecánica, “tipo papagayo”.
  • La retención. Es necesario ir repasando los conceptos ya aprendidos, para que no se terminen olvidando. Asimismo, para una buena recuperación será decisivo haber asimilado lo que se ha estudiado.

Canales para recibir la información

Tenemos distintas formas para captar la información. Podemos ver, oír, oler, palpar, saborear…, y cada uno de estos hechos genera en nosotros una experiencia y un recuerdo.

No todos tenemos la misma capacidad de asimilar información por cada uno de los canales posibles. Hay veces que tenemos más capacidad para recordar lo que vemos, o bien lo que leemos, lo que hablamos…, depende de cada persona.

En general, la imagen se recuerda mejor que la palabra, pero si combinamos los diferentes canales, tendremos, sin duda, unos mejores resultados.

La llamada memoria verbal (capacidad lógica) se sitúa en el hemisferio izquierdo del cerebro, mientras que la memoria visual (capacidad creativa) está situada en el hemisferio derecho. Normalmente, cada persona tiene más desarrollada una de estas dos capacidades, pero un registro por partida doble de la información siempre será más efectivo.

Por ejemplo, si estudiamos el cuerpo humano y utilizamos la imaginación para recorrer visualmente los órganos, estaremos asociando imágenes y textos y, por tanto, estaremos utilizando simultáneamente dos canales de información. Si además, repetimos en voz alta los nombres de los órganos del cuerpo humano que estamos estudiando, multiplicamos los canales de información y aumentamos la capacidad de memorización.

Uso de la memoria

La memoria se puede ejercitar de varias formas, según sea la intensidad o frecuencia del estudio, o según como organicemos la información.

Lo recomendable es fraccionar el estudio. De este modo, estudiar poco a poco, aunque con mucha frecuencia, cada día, nos aportará los mejores resultados.

Este sistema nos permitirá asimilar mejor los conceptos y que éstos se mantengan en la memoria durante más tiempo que si estudiáramos en muy pocos días empleando muchas horas al día.

También podemos valorar cómo dividir la materia antes de afrontar la memorización. Si bien nosotros recomendamos una memorización por partes, dividiendo la materia y estudiando por partes; eso sí, después de haber realizado una lectura global inicial y sin perder de vista todo el conjunto de la materia. Una vez se dominan todos los apartados individualmente se intenta abordar la lección en su conjunto.

Esta fórmula sería la más recomendable, frente a la opción de la memorización global, con la que intentamos memorizar toda la lección entera desde el principio.

El olvido

Tenemos que estar preparados ante el olvido, pues es humano, pero sepamos que la gran mayoría de veces el olvido es resultado de una mala preparación.

Para evitar que esto nos ocurra, debemos:

  • Planificar bien el estudio.
  • Usar un método eficiente.
  • Preparar la materia con mucha antelación.
  • Estructurar la información.
  • Aprender de manera gradual.
  • Repasar y consolidar los conocimientos.
  • No memorizar mecánicamente.
  • Establecer pistas para facilitar el recuerdo.
  • Descansar antes del examen.

El estudio es la piedra angular y el horario de estudio uno de los factores determinantes para nuestro éxito o fracaso.

Lo primero que debes hacer es marcar una distribución del tiempo que te comprometa, pero de manera voluntaria, responsable, flexible y realista.

Cuatro son los factores clave en la definición del horario de estudio:

  • Constancia
  • Regularidad
  • Dosificación
  • Orden

…y cuatro las grandes ventajas que nos aporta el tener un horario definido:

  • Más concentración
  • Más seguridad
  • Más organización
  • Mejores resultados

¿Mañana, tarde o noche?

No hay una regla exacta para establecer el momento del día en el que es más adecuado estudiar. En principio, la mañana o la tarde nos deberían aportar un mayor rendimiento, pero depende del biorritmo de cada uno.

La clave será organizar el horario de estudio de acuerdo a las horas en las que nos encontremos más cómodos y estemos más acostumbrados.

Eso sí, debemos evitar la noche siempre que sea posible, pues es el momento del día en el que la mente rinde menos.

Algunos consejos:

  • Intenta estudiar siempre a la misma hora.
  • Evita estudiar inmediatamente después de comer, conviene haber hecho un breve reposo.
  • Evita estudiar por las noches, la mente está ya cansada.
  • Cumple tu horario con rigurosidad.
  • Mantén un margen de flexibilidad para permitirte ciertas licencias si surge algún evento especial.

Esfuerzo continuado

Define un horario que implique un esfuerzo continuado y fijo, es decir, no estudies un día sí y otro no, ni cambies el horario por la primera excusa que pueda aparecer, si bien siempre puede haber una cierta flexibilidad.

Para la preparación de una oposición de Enfermería o Fisioterapia, por ejemplo, puede ser suficiente con mantener un ritmo de estudio diario de 2 ó 3 horas para llegar bien preparado a la fecha del examen. Si bien, como es lógico, esto siempre dependerá de cada uno.

Lo más importante es mantener un ritmo continuado desde el primer día, para llegar al momento de la prueba sin agobios de última hora. Además, de esta manera el nivel de asimilación es mucho más alto y fortaleceremos la memoria a largo plazo.

...pero con descansos

Incluye en tu rutina momentos de descanso y de distracción, acostumbrándote a realizar alguna actividad lúdica después de cada sesión de estudio, aunque sea quedar con algún amigo o amiga o darte una vuelta.

Elige un día a la semana, por ejemplo el domingo, para desconectar y realizar otro tipo de actividades, como practicar deporte u otras cosas que te gusten.

  • Haz deporte al menos dos veces a la semana.
  • Descansa y disfruta todo el domingo (u otro día de la semana que elijas).
  • Cuida tu alimentación.
  • Haz ejercicios de relajación cuando estés con nervios.

Si no descansas y te distraes, tu rendimiento será menor.

En cuanto a los descansos durante la sesión de estudio es conveniente parar unos cinco minutos cada hora de estudio. No mucho más tiempo, pues si prolongamos el descanso perderemos efectividad.

Sesión de estudios

Antes de iniciar la sesión de estudio debemos:

  • Tener preparado y a disposición todo el material necesario: los apuntes y todos los materiales que necesitemos.
  • Disponer del lugar de estudio plenamente acondicionado: luz, mesa, silla…
  • Tener “a mano” todo aquello que podamos necesitar durante la sesión de estudio: agua, lavabo…
  • Evitar distracciones: móvil desconectado, etc.
  • Tener un método de estudio claro y definido.

Antes de cada sesión de estudio, y para cada una de ellas, conviene marcarse unas metas, unos objetivos a cumplir. Para ello, debemos determinar la materia que vamos a trabajar en dicha sesión.

Para trabajar esta materia, realizamos varias vueltas para afianzar el aprendizaje:

1º Toma de contacto. Lectura del índice y visionado de la estructura, para conocer los apartados que tiene dicho contenido, cómo está dividido, etc. Así hacemos una valoración inicial del contenido que se va a estudiar y su grado de dificultad.

2º Lectura completa de la lección. El objetivo es comprender los contenidos, hacerse una idea general del tema y quedarnos con los conceptos principales. En esta primera lectura no se debe subrayar nada ni pretender memorizar, basta con leer con la máxima atención.

3º Lectura de estudio y subrayado. En esta nueva lectura comenzamos ya con el subrayado>. Esta lectura debe hacerse apartado por apartado, deteniéndonos lo que sea necesario, subrayando las ideas principales e intentando asimilar y repetir con las propias palabras lo estudiado.

4º Afianzamiento. Revisamos de nuevo cada apartado hasta lograr dominarlos con seguridad. Para ello, será muy importante realizar esquemas.

5º Resumen. Ahora que ya tenemos un conocimiento bastante preciso del contenido que estamos estudiando y sabemos estructurarlo, podemos elaborar los resúmenes, con apartados principales, sub-apartados, ideas principales, datos de interés, etc.

6º Repaso. Una vez comprendido el contenido, tras las diferentes vueltas que le hemos dado al mismo trabajándolo, utilizamos los esquemas y resúmenes para repasar los contenidos mientras los seguimos repitiendo y reproduciendo.

Algunos consejos:

  • No retrases el comienzo del estudio. Estudia desde el primer día y cumple tu horario.
  • Descansa 5 minutos cada hora.
  • Fíjate objetivos diarios. No solo se trata de emplear horas, hay que marcarse metas. Al finalizar la sesión, valora el rendimiento obtenido.
  • Una vez hayas finalizado realiza una actividad agradable.
  • Aprovecha los ratos muertos (por ejemplo, en el autobús, en la parada de metro…) para repasar algún contenido.

El lugar de estudio

El lugar de estudio debe propiciar la concentración. Para ello deberá ser:

  • Cómodo. Teniendo a mano todo lo que necesitas, con una buena silla que evite posturas incómodas y una mesa amplia.
  • Silencioso. Sin música o música a un bajo volumen y que no te desconcentre (música tranquila, música clásica…). Sin televisión (tampoco “de fondo” o como “compañía”).
  • Luminoso. Preferiblemente con luz natural, o bien con lámparas y bombillas adecuadas para la lectura, combinando una luz indirecta que ilumine toda la habitación y un foco centrado en la mesa. La habitación no debe estar excesivamente iluminada y se deben evitar los tubos fluorescentes.
  • Ventilado. Utiliza los descansos para abrir las ventanas durante 5 minutos.
  • Con la temperatura adecuada. No debes tener sensación de frío ni de calor (entre 18 y 22 grados centígrados).

Debes intentar que el lugar de estudio siempre sea el mismo, pues la rutina facilita la concentración.

Un buen consejo es “evitar horas de estudio cómodas o entretenidas”, ya que detrás de esta idea se escondo la realidad de que ese tiempo invertido en realidad no está siendo nada efectivo:

  • No estudies mientras ves la televisión.
  • No estudies en la cama o en el sofá.
  • No vayas a estudiar a otro lugar o a casa de otra persona.
  • No retrases el inicio de la sesión de estudio; cumple tu horario.

En los próximos días completaremos esta sección. Gracias por tu paciencia.

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